Paz es mi estado natural. El punto de referencia del ser que sirve para medir lo que no es paz. Así como la fiebre indica un cuadro anormal en el cuerpo, la pérdida de la paz muestra que el ser esta desequilibrado. La temperatura alta denota la lucha del organismo para expulsar algo extraño, que no le pertenece.

Del mismo modo, la falta de paz no es la sencilla lucha contra los elementos que se infiltran en mi mundo interior y comienzan a afiebrarme. Es la propia paz que reside en mi la que dice: "Tú no formas parte de mi naturaleza. ¡Por favor, sal de aquí!". `

¿Por que no puedo reconocer que poseo un termómetro embutido en mí que me dice que una situación es buena o mala, violenta o pacifica, dulce o amarga? ¿Qué puede ser eso, excepto la voz de mi estado natural que ejerce su poder de discernimiento?

La tensión de la pelea entre lo natural y lo extraño crea el ruido de los pensamientos, que no me permiten darme cuenta del telón de fondo de silencio.

No importa cuánto las personas y las situaciones me arrastren hacia afuera del barco de la evolución espiritual, necesito sujetarme al mástil de la paz.

Extraído del libro: LECCIONES PARA UNA VIDA PLENA
Autor: Ken O´Donnell
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