Volver al centro

Equilibrio espiritual
Volver al centro es mantener el equilibrio, es volverme introvertido, es recordar quien soy, es reconocer en mí todo lo bueno que me permite mantenerme estable en las tormentas de los pensamientos y emociones. Es reconocer que lo importante: es la consciencia de quién y cómo soy, no la conciencia de lo que hago.

Es decir, volver al centro sería, primeramente, reconocer que soy el alma, el ser interior. De esa forma, lo primero que haría para centrarme es volverme introvertido. Digamos, ir al centro, hacia adentro.

Cómo hacerme introvertido

En segundo lugar, sería empezar a pensar y hablarme sobre quién soy y cómo soy. O sea, me diría: soy el alma, el ser pacífico, amoroso, puro. Mi esencia es la paz, por eso busco la calma, el silencio, la quietud. Soy paz….etc, etc, etc.

Es decir, seguiría hablándome así, para generarme una experiencia interna y espiritual. Porque a los pensamientos relacionados al alma, como por ejemplo, lo referente a las virtudes y cualidades divinas, se les llaman pensamientos puros. Esos pensamientos puros, nos permiten conectar con las virtudes y cualidades espirituales y esa conexión nos ayuda a tener una experiencia espiritual, interna.

LA CONEXIÓN CON EL SER

En definitiva, el ir hacia el centro es el viaje de la meditación, es nuestro viaje interior. O sea, nuestro viaje hacia la conciencia, y el vehículo que nos conduce hacia ella son los pensamientos.

De esa forma, volver al centro, es la práctica de la meditación. Que se basa en desarrollar concientemente pensamientos positivos y puros. Así, la concentración en estos pensamientos, nos conduce a la experiencia interna. Por eso, básicamente meditar depende de mi capacidad de mantenerme introvertido y concentrado.

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