No es necesario buscar la paz pues está dentro de ti.
Tu estado original es pacífico.
Si tú lo permites, las situaciones externas te apartarán de tu paz.
También pueden hacerlo los sentimientos internos.
El cansancio, por ejemplo, lleva a la irritabilidad.

Aprende a controlarte y a mantener tu paz.
Centra tu conciencia en tu forma espiritual: un diminuto punto de luz como una estrella situado en el centro de tu frente.
Experimenta realmente la diferencia entre tú –la estrella resplandeciente y tu cuerpo, el vehículo físico. Aprende a desapegarte del vehículo.

Unos pocos momentos de esta práctica, repetidos con regularidad, te devolverán a tu estado natural de paz.
El cansancio se desvanecerá, al igual que la irritabilidad.
Y tus acciones se llenarán de amor, para el ser y para los demás.

Extraído del libro COMPAÑERA DE DIOS.
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