Cada momento que pasa es como un acto en una obra de teatro.
Nosotros somos los actores, que interpretamos muy bien nuestros papeles. Un actor no se dedica a criticar continuamente el papel de otro actor.
Simplemente se concentra en su propio papel para interpretarlo lo mejor que puede.
Esta obra de la vida es eterna, predestinada y precisa.
Lo que sea que cualquier otro diga y haga es su papel, no el mío.
Mi tarea es interpretar mi papel correctamente.
Los pensamientos correctos reestablecen lo correcto en la obra entera.
Intenta desapegarte de tu papel y experimentar la verdad que hay, detrás del papel, descubrirás que aprecias cada instante de tu papel y también la obra.
Y hallarás la respuesta a la pregunta, “¿Por qué ha sucedido esto?”

Extraído del Libro  LA PAZ COMIENZA CONTIGO
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