Es importante comprender que para superar los problemas necesitas, por un lado, el poder interno y, por otro, la capacidad de tolerar. Tolerar no significa aguantar. Tolerar es aceptar, comprender y saber afrontar. Es decir, tolerar no es aguantar y luego explotar. En la tolerancia disuelves aquello que, de otra forma, estarías aguantando. Es como el mar, que es un ejemplo de tolerancia, porque echamos mucha suciedad al mar, el mar la absorbe y, con el tiempo, la transforma. Tolerancia es ser como el océano, es decir, saber absorber y disolver, hacer desaparecer.

La tolerancia ha de equilibrarse con la capacidad de afrontar, que se basa en la valentía, en el coraje y en la seguridad personal. Tener el poder de tolerar te da seguridad y confianza de que podrás, lo conseguirás, avanzarás. La tolerancia es necesaria para convivir, para ser y dejar ser.

Con la virtud de la tolerancia, continuarás sonriendo, nunca te desanimarás. Sonreír cuando alguien te alaba no es ser tolerante. Sin embargo, cuando alguien se convierte en un enemigo enfadado y te insulta, pero ya no tienes el más mínimo   signo de desánimo en tu cara, ni siquiera en tus pensamientos, es tener tolerancia. Mirar, hablar y entrar en contacto con sentimientos de misericordia, es decir, de paciencia, comprensión, amor y respeto, con una persona con quien no tienes buena relación, es tener tolerancia.

En los antiguos textos sagrados de la India se ha representado, a Mahavir Hanuman llevando una gran montaña en la palma de la mano como si fuera una pelota. No importa si el problema, obstáculo o tormenta parece una gran montaña: convierte algo que parezca tan grande como una montaña en un juguete pequeño, y supéralo como si fuera un juego. Haz que algo grande sea muy ligero, y tú también te sentirás ligero. No conviertas una piedra pequeña en una montaña, convierte la montaña en una pelota. Llevar la expansión a su esencia es tolerancia.

Expandir los obstáculos y problemas en tu mente o hablar de ellos a los demás significa crear montañas. No entres en la expansión: pon el punto final y pasa página, así avanzarás. Una  persona tolerante siempre es capaz de llevar la expansión, los problemas y obstáculos a su esencia con conocimiento, meditación y silencio. Cuando eliges el camino mas largo, eso consume mas y acaba agotando tu tiempo y energía. La expansión es el camino mas largo y la esencia es tomar un atajo. Ambos sirven para cruzar al otro lado, pero gracias a que los que toman un atajo pueden ahorrar su tiempo y energía, no se desaniman.

Constantemente disfrutan y lo superan todo con una sonrisa.

Esto es ser tolerante.

Alguien que tenga el poder de la tolerancia nunca tendrá miedo ni  pensará: "¿Por qué me sucede esto también?". Como está  constantemente lleno, profundizará en el conocimiento y recuerdo  de lo esencial en la vida. El que tiene miedo no es capaz de profundizar.

El que tiene esencia siempre está lleno. Por eso hay profundidad en algo que esta lleno (plenitud). El que tiene expansión esta vacío; por eso,  algo que esta vacío resuena y la persona se dedica a parlotear. El que tiene la plenitud es silencioso, el que esta vacío habla mucho y no dice nada.

Alguien que vive en la expansión constantemente estará murando diciendo cosas como: “¿Por qué esto? ¿Que es esto?

Esto no debería ser así sino de esta otra manera. No debería ser así”. Esta persona continuara charlando de esta forma en sus pensamientos, y en sus palabras, y también delante de todos. ¿Qué sucede cuando parloteas, mas allá de los limites? Tu murmurar te deja con sequedad, sin respiración y te cansas. Los que son tolerantes están a salvo de todas estas cosas y por eso siempre disfrutan y gozan, no parlotean sino que vuelan en la plenitud de su silencio interior.

Cuando has desarrollado el poder de la tolerancia, haces las cosas con placer. Ya sea un trabajo físico corriente o si tienes que impartir una conferencia en un escenario ante cientos de personas, haces ambas cosas con placer. Esto es vivir una vida de placer. No me refiero a los placeres físicos sino a vivir una vida con placer en tu corazón, y así podrás transformar cualquier situación o tarea de confusión en placer.

La vida te enseña que puedes ampliar los límites de tu tolerancia.Cuando vienen ciertas situaciones, son como exámenes • para ver tu capacidad de tolerar. Esos exámenes pueden ser primero las malas palabras y 1os acosos por parte de la gente  hacia ti. En segundo lugar, los diferentes obstáculos que se interponen en tu camino dificultándote la consecución de tus  propósitos. También hay personas en las que confiabas que se van a oponer. Tus compañeros de trabajo o tus socios se convierten en tus enemigos y crean oposición porque no estén contentos sobre asuntos pequeños o  grandes.

Con el sentimiento de satisfacer a los que no están contentos,  considerando que estén influenciados por alguna cosa, manteniendo sentimientos benevolentes y con el poder del silencio y de la tolerancia, puedes hacer que los demás avancen, superen y colaboren. Puedes enseñar la lección de la tolerancia con dulzura, buenos deseos y sentimientos puros. Así no sólo avanzas tú, sino que eres una luz en el camino para que otros avancen también.   Aprende a tolerar con bienestar. Estabilízate en tu ser interno  y, desde esa calma, claridad y estabilidad puedes tolerar sin perder tu bienestar. Tolerar es aceptar, valorar, comprender  y apreciar. No hacer una montaña de un grano de arena sino al contrario, llevar la expansión a la esencia.

Extraído del Libro  ATREVERSE A VIVIR

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