Hay tres grados de tolerancia: soportar una situación, hacer un esfuerzo evidente por adaptarse y tratar con ella, o usar el poder espiritual para atravesarla directamente, sin notar siquiera que hace falta tolerar algo. Un signo de tolerancia insuficiente es: en cuanto alguien dice cualquier cosa insignificante, uno empieza a quejarse o llorar.

No parece muy correcto ser tan sensible.

Sin embargo, tampoco es correcto ser insensible.

Interpreta con amor lo que dicen los demás. Trata de ser sensible a los sentimientos de los demás con respecto a lo que tú dices.

Hay quienes se sorprenden de que los demás se tomen tan mal sus comentarios. Dicen cosas muy duras a otros, pero no pueden tolerar que nadie les diga nada.

La falta de tolerancia produce impaciencia, lo que disminuye la espiritualidad –la calidad del amor– en la atmósfera. « ¿Cuánto tiempo más tengo que seguir así?»

Preguntarse algo así es no usar el poder de la tolerancia.

Recuerda que eres un actor en el escenario de la vida.

Toma un poco de distancia e interpreta tu papel con desapego.

Persevera en tus esfuerzos espirituales y sencillamente pasa a la siguiente etapa.
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