El truco para resolver problemas es llegar a la raíz del problema antes incluso de que éste se evidencie. Esto requiere virtudes tales como objetividad, claridad y sinceridad pues la solución de todos los problemas es la verdad.

Verdad significa tu espiritualidad, es decir, tu esencia, la forma en que algo es antes de que se añadan actitudes y opiniones.

Esta verdad te acercará más a Dios, y su influencia pura te permitirá percibir fácilmente la esencia de cualquier problema. Trabajar en un problema a nivel de su esencia es una experiencia hermosa.

Esta belleza tiene un efecto transformador, no sólo sobre ti y el problema, sino también sobre aquellos que causan problemas.

Cada día deberías preguntarte a ti mismo cuánto has pensado sobre ti en tu forma esencial, es decir, como un ser espiritual, un hijo eterno de lo Divino. Con ello no sólo aumentarás tu conciencia, sino también tu belleza espiritual.

Y de ese modo te resultará fácil resolver problemas.

Extraído del Libro  COMPAÑERA DE DIOS
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