Desapego y depositario

Apego o desapego

¿Cómo sería vivir una vida sin apego? A muchos les parece que no es posible.

¿Vivir con apego, es vivir libre? ¿Vivir sin apego, es amor? ¿Es bueno vivir sin apego? ¿Es necesario vivir con apego?

Debido a que mucha gente piensa que ser desapegado es ser desinteresado, es decir, alguien a quien no le importa nada de nadie, cabe una pregunta: ¿es mejor el apego o el desapego?

Amor y desapego

Por un lado, primeramente, deberíamos reconocer que para Brahma Kumaris el apego no es amor. Dado que podríamos definir que amor es dar, desde el vibrar del alma, y su expresión en el plano físico es visible desde la donación de virtudes como cuidar, atender, aceptar, valorar, tolerar, etcétera.

Posesividad, apego

Por otro lado, el apego, es un sentimiento de posesión, de pertenencia, que establecemos sobre las cosas y las personas. Es un sentimiento de dependencia sobre algo o alguien. Por eso también es comúnmente llamado “dependencia emocional”, una experiencia en la cual el alma toma, a diferencia del acto de amar, que es dar. Amar desde el alma es un acto de entrega.

Ser un depositario

Ahora, queda por aclarar qué es ser un depositario. En Brahma Kumaris, la meta más elevada es nuestra relación de amor espiritual con Dios. Es más, el objetivo de esa relación es experimentar su paz, amor, pureza, verdad, para que -con esa energía- nuestra alma se purifique. Pero para eso, necesitamos desapegarnos de las cosas, de las personas e incluso de nuestro cuerpo.

Como estrategia, la práctica disciplinada del raja yoga nos sugiere la idea de entregarle todo a Dios. De manera que, si las cosas no nos pertenecen y las seguimos usando, nos convertimos en depositarios o administradores. De esta forma, dispondremos de ellas, pero con la consciencia de no poseerlas. De esa forma, no nos aferraríamos a ellas ni sentiríamos miedo a su pérdida.

Depositario y desapego

En definitiva, la idea de ser un depositario nos ayuda a desapegarnos. Y teniendo el pensamiento de que le hemos entregado todo a Dios y que solo somos administradores, podríamos vivir más livianos y libres de preocupaciones.

Por lo tanto, ser un depositario, es un proceso sanador para el alma. Ya que, por un lado, nos enseña a vivir con amor a Dios, y por otro, nos ayuda a vivir sin apego, sin dependencia emocional y, por consiguiente, sin sufrimiento.

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